Muy de mañana...
Y ella cayó al suelo de tanto caminar
Recordó que tenia una tarjeta vieja a la que jamás presto atención y guardo (en realidad no sabía porque la había guardado, quizá porque le gustaron las letras doradas de los bordes) la tenia doblada en su cartera hacia ya varios años, hizo memoria por un instante para recordar quien se la dio, pero perdió todo interés en su afán de encontrar dicha tarjeta.
La imagen era clara y a la vez algo confusa
Una mujer de cabellos dorados como el sol, sentada en el grass húmedo de aquel gran parque buscando con tanta euforia en su bolso, cigarrillos, lápiz labial, pañuelos de papel, una agenda, unas cuantas monedas ya hacían tiradas alrededor de ella…
¿La puedo ayudar en algo Srta.? Se oyó la voz de un hombre anciano que pasaba por ahí con unos zapatos rotos y las vestiduras muy maltrechas
No! Muchas gracias, solo trato de recordar donde puse una tarjeta que perdí
El hombre la miro y extendió su mano
No tengo dinero dijo ella con un rostro no muy amigable, guardando de prisa las cosas que antes había puesto en el suelo
Pues no era dinero lo que yo iba a pedir, si estire mi mano fue para ayudarla a ponerse de pie, ya que no es bueno que ande sentada en este invierno, ya empezara a nevar
Si claro! Como usted diga! Todos son iguales! Vociferaba ella poniéndose de pie y alejándose limpiando los restos de pasto que habían quedado en sus ropas
Camino tanto como pudo, sentía que la vida siempre le traía problemas, que la gente solo quería aprovecharse de ella, era una víctima de la sociedad. La nieve no tardo en caer y su angustia por llegar a casa se hizo aun más grande, los calambres en sus pies también llegaron a ella y bajo la velocidad de su caminata
Es una muy buena idea tomarse un café ahora mismo, y una mejor idea sería ir en auto hasta alguna cafetería se dijo así misma moviendo la cabeza buscando algún tipo de transporte
Hey! Taxi! Deténgase! Grito, pero tan pronto vio al auto, este desapareció entre los copos de nieve que caían en mayor cantidad
Realmente estamos en un país donde ya no vemos las necesidades de los demás pensó mientras se frotaba las manos para darse calor. Finalmente después tanto caminar entro a una de esas tiendas que tienen esas campanillas en las puertas, entro y sintió que todo las personas de ahí dentro la miraban con desprecio (mas era admiración ya que traía unos cuantos kilos de nieve encima de sus ropas) se sentó muy alejada de la puerta, ya sentada se quito el abrigo y entendió porque la gente la miraba con tanta extrañeza, sacudió su abrigo sin hacer mucho esfuerzo y cuando estaba por quitarse el blanco de la nieve de la cabeza se percato que una joven venia a su encuentro con una bella sonrisa cálida
Puedo ayudarla en algo?
Es la segunda vez que oigo esa frase en el día dijo con una voz tiritante, pero puedes traerme una taza de café, ella había escuchado que las grandes masas, las personas más importantes consumían café, la leche era para los niños, el té para los ancianos, el café era la bebida de las personas con carácter
Lo desea con algo más?
Deseaba que aquella joven salga de su vista de inmediato ya que el hielo en su cabeza empezaba a descongelarse, pero por otro lado le gustaba el timbre de la voz cálida de la joven
Uhmm... Por ahora es solo eso, aunque pensándolo bien puedo cambiarlo por una taza de chocolate y unas galletas, total en ese momento nadie la conocía. Siguió con el trabajo de limpiar sus ropas y la taza de chocolate llego!
Sírvase! Cualquier cosa que desee no dude en llamarme, la joven se retiro ya que tenía otras mesas que atender.
Vania cogió una de las tantas revistas que los restaurantes ponen en sus vitrales para entretener a su público, cogió una de las mas nuevas para ponerse al tanto de lo que pasaba en el mundo en el que ella quería vivir, fingió estar interesada en algún artículo político donde mucha gente conocida había asistido a dar su opinión, leyó sin entender mucho el párrafo, paso un par de paginas mas buscando anuncios de rebajas, descuentos, fiestas, cuando sintió que su teléfono sonó
Acabo de guardar todas mis cosas, el perro se va conmigo, me llevo casi todo, hay algunas cajas por recoger, espero que sea antes del lunes, que lastima que todo termine de esta manera, Cuídate si?
Acaso era posible que todo el mundo estuviese en su contra? Acaso tendría que pasar algo mas para que su vida sea tan miserable como lo venía siendo? Porque justo las despedidas se daban cuando estaba bebiendo su taza de chocolate!
Vania sabía que había dejado de querer a Jacob, su interés no era el mismo de aquella vez cuando se conocieron….
Hawái (verano del ’08)
Baila conmigo Vania! Me prometiste unas vacaciones divertidas y todo lo que haces es mirar tu teléfono, solo tienes que divertirte!
Dana por favor, pareceremos dos locas bailando, que crees que dirán los demás? Ósea? Dirán que no vinimos con nadie! Dijo Vania haciendo gestos vergonzosos
Vania, es que no vinimos con nadie! El tema de nuestras vacaciones es divertirnos y no necesariamente tenemos que hacerlo con hombres grito Dana extendiendo los brazos y con una sonrisa enorme en el rostro, definitivamente las drogas y el alcohol empezaban a hacer efecto en su cuerpo.
La playa estaba completamente llena, fogatas, chicas ebrias, chicos en shorts, la arena se sentía cálida, alcohol por aquí, cigarrillos por allá, los gritos de Dana no llamaron la atención de muchos y eso era lo mejor de la fiesta
Dana podrías callarte! Para las próximas vacaciones prometo llevarte a Siberia!
Su eufórica amiga empezó a bailar de una forma no muy tradicional y mientras giraba se alejaba cada vez mas gritando: Lo ves Vania, solo es cuestión de girar. Vania miro alrededor y vio que en la barra había un sitio libre, casi de un salto pudo sentarse sin que casi nadie lo notara.
Por favor un SEX ON THE BEACH!
Y si lo pago yo podría cambiar tu pedido? Le sonrió un muchacho que mientras hablaba giraba su cabeza para mirarla. Después de no recibir respuesta alguna, este le sonrió.
(Dios! Que sonrisa! Que mirada! Que cabello! Que voz! Atleta, si! Alto, Que cuerpo! su cuerpo estaba casi dorado, su espalda estaba llena de arena, Vania se contenía por no tocarlo y quitarle esos pequeños granos de arena que estorbaban la visualización de tal hombre. Ojos claros como la miel, cabello negro como el eclipse, su sonrisa era más….)
Aun no me respondes, te pregunte si puedo cambiar tu pedido que está ahí ya bastante rato…
Vania un poco nerviosa trato de disimular cogiéndose la cabeza y respondiendo rápidamente
Me he quedado pegada, discúlpame! Es que te pareces tanto a un hermano mío que vive en Asia – mentía! Vania no tenía hermanos, y menos ningún familiar que viva en Asia.
Ah! Tu hermano es parecido a mi? Dudo que pueda parecerse a ti entonces, tu y yo no pareceríamos hermanos, eres rubia, yo tengo el cabello es oscuro, tus ojos son celestes como el mar, los míos son oscuros, eres blanca muy blanca diría y yo soy oscuro!
Acepto el cambio de mi trago, pero con la condición de que apagues tu cigarrillo - desesperada por el comentario anterior del falso hermano Vania miro al barman y le asintió con la cabeza, fumar? Amaba fumar, pero debía de tener una excusa para salir del paso.
Fue un vodka que vino acompañado por una conversación larga, la música empezó a sentirse cada vez más cerca, ambos se movían uno junto al otro, la noche se hacía más acalorada, sus cuerpos pedían más alcohol y este provocaba deseos en ambos, quizá fueron los besos más apasionados de la noche, el descontrol se apodero de ellos, para ambos nadie los veía, la noche aun estaba en su mejor momento…
Al poco tiempo de salir fue Jacob quien le confesó que la había visto en el avión que la trasladaba a Hawái. Decidieron mudarse juntos y vivir de esa loca aventura que no demoraría en fracasar. Compraron un perro, muebles, una cama más grande y sobre todo una contestadora. Al cabo de 8 meses todo empezó de nuevo para Vania, el aburrimiento, el desorden en su cabeza, la dieta, el trabajo, el perro, los mensajes de la familia de Jacob, pero sobre todo él! Vania era una especie de vampiresa de estación, podía enamorarse, succionar toda la sangre y finalmente después de haberse satisfecho optaba por acabar todo lo que le había costado empezar, y eso fue justo lo que paso.
En el restaurante:
Acaso era posible que todo el mundo estuviese en su contra? Acaso tendría que pasar algo mas para que su vida sea tan miserable como lo venía siendo? Porque justo las despedidas se daban cuando estaba bebiendo su taza de chocolate!
Cogió su celular
No te olvides de llevarte la grabadora!

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