viernes, 13 de mayo de 2011

TARDES DE GUERRA - 3º Libro (Marzo 2011)



CAPITULO I



Ciudad de Ojotsk – Rusia 1914

Los sonidos del mundo lo sintió en su corazón, la brisa del mar golpeo su rostro gastado, el adiós había llegado…

Ve…. No voltees jamás, sube a ese maldito barco ahora mismo… dijo una voz fría

Sus manos frías y pálidas producto del frio invernal tenían un sobre que rápidamente puso en el abrigo de su hijo, le dio un golpe en la espalda y un ligero empujón para que se vaya (Odiaba las despedidas y como no odiarlas si envías a tu menor hijo a la guerra a que se haga hombre), las lagrimas querían salir, pero contenía la respiración para así evitar demostraciones afectivas.

Prometo no voltear, porque llorare!, dijo un asustado joven de ojos celestes como el mar que estaba a punto de cruzar.

Los hombres jamás lloran… recuerda  eso, ningún ruso llora cuando está a punto de embarcarse entendiste - dijo Krazim sacando de su abrigo los guantes y disimulando el dolor (sabía que podía perder a su hijo, pero tenía que correr el riesgo) . Era 1914 todos los rusos tenían que unir fuerzas para su revolución.

Nikolay vio a su padre parado frente a él, por un momento deseo con muchas fuerzas que su madre estuviese ahí para abrazarla, pero su padre lo habría impedido. El viento agitaba su abrigo fuertemente pero ni eso movía a Nikolay, deseaba correr y abrazar a ese viejo que ahora hacia de su verdugo.

Vete ya! Vete ya! Grito Krazim empujando fuertemente a su hijo, dio la vuelta y empezó a caminar, las lágrimas llegaron a sus ojos sin poder contenerlas, pero jamás bajo la cabeza, jamás volteo, siguió caminando.

Nikolay subió al barco que lo llevaría a Siberia para enrolarse a una guerra que no era suya, una guerra que Rusia quería luchar. Mientras el barco zarpaba el muchacho de apenas 16 años recordó que su padre había puesto un sobre en su abrigo..

Nicolay
Muchas cosas pasan hoy por mi cabeza, hacer esta carta no es tan fácil como pensé..
Misha tu hermano mayor a muerto, tu madre debe de estar ahora lavando sus pies para que limpie su alma (antigua tradición rusa), no te lo he dicho porque sabía que querrías quedarte, pero tienes que seguir, no eres una medalla para que siempre estés colgado de nuestro cuello.
Puedo perderte en esta guerra, pero siento que lo valdrá! Sé que no entenderás nunca mis acciones y no pido que las entiendas.
Tu madre te quiere mucho Nicolay y yo solo espero que regreses con las manos manchadas de sangre y con el grito de victoria!
No llores jamás!

                                                                                                 Krazim Petrov.

Nicolay parado en la proa del barco lloro tanto como pudo, lloro por Misha y su agonía, por su triste madre, por su cruel padre y por su incierto destino… Sus lágrimas caían al frio mar, el mar que lo llevaría a Siberia ahora se hacía más grande, arrastrando el dolor de un muchacho que no deseaba estar ahí. Nikolay lloro inconsolablemente.
 

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